Esta fuente es la que abastecía de agua al pueblo antes de hacerse el suministro directo a las viviendas. Anteriormente era muy significativo como lugar de reunión de las mozas que acudían con los cántaros y de los mozos para realizar contactos, que en muchas ocasiones terminaban en noviazgos.
El agua no para de correr durante todo el año, aunque algunas temporadas con más intensidad que otras. En los días de menor caudal los vecinos acudían desde las cinco de la mañana para dejar su cántaro haciendo cola de abastecimiento.
Ahora el sonido del agua cayendo es casi la única banda sonora de la estancia en la que hace años no faltaba gente. Sin duda la comodidad del suministro de agua corriente ha sacrificado costumbres y reuniones de antaño, además de disminuir la calidad del agua que fluye hoy sin ser potable.
Visita a pie de calle